“La serendipity está viva y goza de muy buena salud en la Argentina”

La suerte está siempre presente cuando se trata de explicar los éxitos y los fracasos. Con el advenimiento de la filosofía, hablar de la suerte se considera, en el mundo “culto”, como una muestra de ignorancia y superstición. Sin embargo, existe una clase de suerte que, sin duda, ha sido la madre de descubrimientos científicos fundamentales, como es el caso de Fleming y la penicilina. Este tipo de suerte es, parafraseando a James Garfield, “hija de la acción” y a simple vista muy distinta aquella suerte supersticiosa de la que renegaban los filósofos.

Fue el sociólogo Robert K. Merton —considerado el padre de la Sociología de la Ciencia— quien intentó darle un nombre a esta, “la suerte de los que buscan”, la “suerte científica” y para ello introdujo el concepto de serendipity. Merton comunicó su concepto de los “patrones serendipitosos” en una investigación empírica de 1946, al observar los datos no anticipados, anómalos y estratégicos, que favorecen el desarrollo de nuevas teorías.

Parafraseando al artista Pablo Piccasso “que la inspiración te encuentre trabajando”. El camino de la serendipity nos lleva a seguir adelante aun cuando parece que no avanzamos. Avanzamos con la convicción de que en cualquier momento puede ocurrir algo que no estaba previsto. Esto nos obliga a mantener los ojos y la mente abiertos para detectar las oportunidades que se nos presentan.

Así, surge una nueva manera de afrontar el futuro: actuar “serendipitosamente”. Esto nos permite adoptar una posición proactiva, y por otra, mantenernos atentos para reaccionar frente a cualquier oportunidad. Al habituarnos a una “ética serendipitosa”, en cada momento podremos obtener un beneficio inesperado.

AMarchionna

Alejando Marchionna Faré, Licenciado en Investigación Operativa e Ingeniero Industrial (UCA), Master in Business Administration (Harvard), Profesor del IAE Business School y coautor con el Dr. Eugenio Marchiori del libro Futuro Imperfecto. Incertidumbre y serendipity en el planeamiento estratégico (Temas, 2012), nos aporta algunas claves a la hora de comprender cómo desarrollar, gestionar y fortalecer este fenómeno.

 pregunta¿Qué habilidades o talentos es necesario fortalecer o desarrollar para favorecer la serendipity? ¿Cómo se engendra? 

La serendipity es un poco como el Tao: es. No creo que se engendre, sino que se da naturalmente. Me parece que podemos provocarla, favorecerla, incentivarla pero —para pena del ingeniero en mí— no veo que sea posible fabricarla en serie. Esto no quiere decir que uno no pueda hacer cosas que faciliten la aparición de esta avis, no tan rara como parece: no hay que esperar que la serendipity aparezca en nuestra vida al estilo de la penicilina en la vida del Dr. Alexander Fleming, hay serendipity en cuestiones tan pedestres como descubrir una nueva manera de afeitarse después de 30 años de hábitos ya mecánicos.

Es ahí donde resulta fundamental entender cómo se genera la serendipity. Necesita de un espíritu abierto a la realidad, lejos de cualquier relato hegeliano y de todo prejuicio. Precisa un interés por todos los aspectos de la realidad por parte del observador. Hace falta la habilidad de conectar aquello que nunca antes se había conectado. Esencialmente una imaginación concreta, pero no la inspiración lírica del poeta.

pregunta ¿Creés que existen más posibilidades hoy que en otros tiempos para favorecer la serendipity?  (por ejemplo, a partir de las nuevas herramientas tecnológicas)

La serendipity está siempre presente en el desarrollo de la Humanidad. Su intensidad de presencia no depende de la tecnología del momento sino de la apertura de espíritu de las personas. Un individuo inmerso en twitter y en whatsapp puede estar impedido de aprehender cosas nuevas y sobre todo de tomarse el tiempo necesario para concretar la sinapsis previa a la serendipity. Pero quizás tanto twitter como whatsapp puedan ser fuentes de serendipity en una persona que usa de las nuevas tecnologías pero no es su esclavo.

pregunta¿Cuáles creés que son los factores que juegan en contra y dificultan los hallazgos serendipitosos?

A la serendipity le juegan en contra dos factores. El conformismo, que permea todas las organizaciones en nuestro país y que resulta casi imposible de combatir en el entorno organizacional de casi todas nuestras empresas. El otro factor contrario es la falta de libertad creativa, que implica ir más allá de una resignación sobre el presente, consiste en esencia en la represión de los impulsos de innovación que siempre guardan en su portafolios los individuos realmente creativos y serendipitosos.

Por lo contrario, la diversidad es un factor generador de mucha serendipity. De eso tuvimos prueba Eugenio Marchiori y yo en nuestro trabajo conjunto para escribir el libro “Futuro Imperfecto”: ambos ingenieros industriales, Eugenio dedicado ahora a la sociología luego de un pasado “fierrero”, yo dedicado ahora a ponerle valor financiero a la estrategia de las empresas luego de una juventud esencialmente humanista.

pregunta¿Es peligroso confiar demasiado en los caminos serendipitosos? ¿Con qué otras actitudes se la debe complementar?

“A Dios rogando y con el mazo dando”. Nunca más justo este viejo refrán. La serendipity es la suerte de los que buscan. Así que si bien uno debe estar dispuesto a encontrar, en el interín uno debe activamente buscar. E insistir buscando. Porque la serendipity no tiene una distribución normal de ocurrencia y por lo tanto en el fondo no sabemos ni el día ni la hora ni el lugar en que nos toparemos con un descubrimiento serendipitoso. Básicamente: trabajar seria y metódicamente en la búsqueda.

pregunta¿Qué factores culturales son propicios para la serendipity? ¿Cómo ves su desarrollo en Argentina?

Las culturas que privilegian la especialización y el foco en la técnica pueden resultar contrarias a la serendipity. Culturas que practican sin vergüenza la improvisación y el generalismo (enciclopedismo, incluso) pueden resultar favorables a la serendipity. Pero en realidad, lo mejor es que haya elementos de ambas tendencias: un descubrimiento serendipitoso será favorecido si un observador permeable se topa con un elemento que le pueda servir para un propósito claro y concreto derivado de una comprensión técnica de la situación en que sería aplicable.

La Argentina parece tener una gran disociación en el repertorio social en lo que a ambas tendencias se refiere. Existen grandes especialistas individuales en ciencia y técnica de nivel mundial. Existe en cambio un sesgo social hacia la dilettancia (un enciclopedismo sin propósito concreto) y hacia la improvisación más extrema y descerebrada. Pero en un número suficientemente importante de casos el emprendedorismo de los argentinos produce asociaciones esencialmente serendipitosas como para que se justifique un cierto optimismo sobre el balance en el largo plazo. La serendipity está viva y goza de muy buena salud en la Argentina, casi a pesar de la propia Argentina y de los argentinos.Untitled*Para aquellos interesados en profundizar en el tema, se recomienda la lectura de Futuro imperfecto. Incertidumbre y serendipity en el planeamiento estratégico, Alejandro Marchionna Faré y Eugenio A. Marchiori. Temas Grupo Editorial, Buenos Aires, 2012. Disponible en e-book haciendo click en la imagen. 

Publicado el 11/03/2014 en Entrevistas y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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