La importancia de valorar y gestionar NUESTRO tiempo

Aprovecha-tu-tiempo

La manera en la que administramos el tiempo es un factor clave a la hora de trazar una línea divisora entre las empresas y personas eficaces, exitosas y las que no lo son. Difícilmente podrá nuestro emprendimiento –vida o empresa- prosperar si no hacemos, previamente, un plan para utilizar racionalmente el tiempo.

Es común, escuchar a la gente quejarse de que “le falta tiempo”. Desde edad muy temprana, asistimos al colegio y nos enfrentamos una y otra vez a la sensación de que “nos faltó tiempo”. Esta conducta se repite en la universidad y en nuestro trabajo. Cada vez que preparamos un examen o una entrega, nos decimos “Si hubiera tenido un día más, hubiese estado mejor preparado”. Bueno, esto es mentira y hasta que no abandonemos este engaño, seguiremos padeciendo la fantasía de que “nos faltó tiempo”. 

Lo que sobra es tiempo. Lo que falta es una administración racional del mismo. Si llegamos al final de una asignatura con la sensación de que nos ha faltado tiempo lo más probable es que lo hayamos administrado mal. No nos faltó un día. Perdimos un día en otras distracciones o empezamos un día tarde. El tiempo es inflexible, pasa y no se detiene. No podemos modificarlo. No podemos alargarlo, estirarlo, comprarlo o detenerlo. Sin embargo, podemos controlarlo.

Luis Arimany, Ingeniero Industrial, destaca en su blog una interesante paradoja alrededor del tiempo: “la gente que más éxito tiene- y más atareada está- siempre tiene tiempo para reunirse con nosotros y siempre que les pedimos algo, lo tienen listo para el día siguiente o a los dos días. Esta misma gente, además, tiene tiempo para sus hobbies, para sus familias, y hacen todo lo que quieren”. El secreto: gestionan bien el tiempo.

Gran parte de nuestra propensión a “perder el tiempo”, se debe probablemente al hecho de que no sabemos apreciarlo. No llegamos a comprender profundamente el valor de NUESTRO tiempo. Uno de los pasos fundamentales para aprender a gestionar bien nuestro tiempo es detenernos a comprender el valor que tiene.

La ciencia-ficción, a través de la exageración, siempre se ha encargado de poner la lupa sobre estos temas para tratar de hacernos más conscientes de nuestra existencia. In time (titulada en Hispanoamérica como El precio del mañana) es una película protagonizada por Justin Timberlake donde en el año 2161, el gen del envejecimiento humano ha sido desactivado. Al cumplir los veinticinco años, las personas dejan de envejecer, pero sólo tienen un año más de vida.

Transcurrido ese año, mueren de un ataque cardíaco a menos que «ganen» tiempo y rellenen con él sus «relojes de vida», que llevan la cuenta regresiva como un reloj digital en sus antebrazos izquierdos. Películas como esta ofrecen una visión que bien puede servirnos para entender mejor, por el camino de la hipérbole, la importancia de nuestro tiempo.

Pongámoslo de esta manera: al inicio de cada día, todos recibimos 24 horas que podemos convertir en lo que queramos. Cada día, salimos a la calle con 24 horas en el bolsillo que intercambiaremos en el mercado por otros bienes. Nuestro tiempo, cada hora, cada minuto, es nuestra materia prima.

Podemos poner ese tiempo a trabajar para otros y convertirlo en dinero. Podemos poner ese tiempo en realizar una actividad física y convertirlo en salud. Podemos poner ese tiempo en juntarnos con un amigo que hace mucho no vemos y convertirlo en felicidad. Podemos ponerlo en quedarnos tirados en el sillón viendo nuestra serie favorita y convertirlo en ocio y relajación. El tiempo es nuestro activo y es también nuestra moneda.

Ahora bien, el tiempo, contrario a lo que dice el dicho, no es solo dinero. Si tratamos de reducir al ser humano a uno de sus aspectos y consagramos todo su tiempo a la obtención de uno de los bienes que puede obtener como su contraprestación, estaremos dando un horrible primer paso en cuanto a la valoración de nuestro tiempo y haciendo una pésima gestión del mismo. Una gestión inteligente de nuestro tiempo es como ir al supermercado. Se trata de “comprar” todo lo que necesito y no más de lo que ya tengo.

Creyendo comprender la importancia del tiempo se ha extendido la filosofía de “vive cada día como si fuera tu último día de vida”. Esta idea, si bien no es del todo errada, puede llevar a una pésima gestión del tiempo si hacemos una interpretación superficial de ella. Vivir como si no hubiera mañana, muchas veces es interpretado como la excusa perfecta para la desplanificación, la irresponsabilidad y el derroche. Resulta interesante que, en este contexto, aquellas cosas de las que se arrepientan las personas en su lecho de muerte sean, por ejemplo, no haber pasado más tiempo con sus seres queridos.

La gestión del tiempo es fundamental para el éxito empresarial y personal. Es la clave, no solo del éxito, sino de la felicidad. Nuestro tiempo no debe tomarse a la ligera. Por eso, este mes, en Ética Gestión, nos dedicaremos de lleno a la gestión del tiempo. Trataremos de profundizar en el conocimiento de este concepto central en nuestras vidas. Cuáles son sus enemigos, cómo combatirlos, cómo administrarlo, cuáles son las técnicas más eficaces para aprovechar al máximo nuestro tiempo. En pocas palabras, nos tomaremos el tiempo que sea necesario para aprender a valorar NUESTRO tiempo.

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Publicado el 03/06/2014 en Artículos y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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